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Las mujeres deben estar en el centro de los esfuerzos de paz, reclaman dirigentes de la ONU en Afganistán
- 24 Julio 2019
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Kabul, Afganistán/NACIONES UNIDAS, Nueva York - La Dra. Natalia Kanem, Directora Ejecutiva del UNFPA, se unió a una delegación de alto nivel de mujeres dirigentes de las Naciones Unidas en una "misión de solidaridad" intensiva de dos días a Afganistán para resaltar la necesidad de elevar las voces de las mujeres en los procesos de consolidación de la paz y toma de decisiones.
Viajó junto con la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, la Secretaria General Adjunta de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Rosemary DiCarlo, y Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres.
El empoderamiento y la inclusión de las mujeres son esenciales para el futuro del Afganistán, destacó la Dra. Kanem. "Sólo cuando las mujeres se sientan seguras y estén empoderadas para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos y sus propias vidas el país podrá lograr el desarrollo sostenible y la paz".
La misión, de sábado y domingo, tuvo lugar antes de la elección presidencial, que está prevista para finales de septiembre. También ocurrió a raíz de mortíferos ataques justo fuera de la Universidad de Kabul y la jefatura de la Policía en la ciudad de Kandahar.
Tanto las elecciones como las negociaciones de paz deben ser incluyentes, instaron las miembros de la delegación. "Incluyente significa que las mujeres deben estar en el propio centro", señaló la Sra. Mohammed.
Las dirigentes de las Naciones Unidas debatieron la importancia del empoderamiento de las mujeres en una serie de reuniones con funcionarios gubernamentales, incluidos el Presidente Ashraf Ghani, el Ejecutivo en Jefe, Abdullah Abdullah, la Primera Dama, Rula Ghani, y el Gobernador de la provincia de Bamyan, así como mujeres dirigentes, activistas y líderes religiosos.
La inseguridad que afecta a las mujeres afganas no se limita al prolongado conflicto interno. También enfrentan altos niveles de violencia en sus comunidades y en sus hogares.
Más de la mitad de las mujeres casadas ha informado enfrentar alguna forma de violencia de género, en gran parte violencia conyugal y violencia durante el embarazo. Sin embargo, estos abusos siguen siendo crónicamente infradenunciados, y las mujeres que sufren violencia sexual de alguien que no sea su marido pueden incluso enfrentar consecuencias tales como el procesamiento por "zina", o sexo fuera del matrimonio.
El domingo, las dirigentes de las Naciones Unidas salieron de Kabul a la provincia de Bamyan, donde el UNFPA colabora con el Ministerio de Salud Pública en la operación de un "centro de protección de la familia", que ofrece atención médica, asesoramiento, asistencia jurídica y otros servicios esenciales a sobrevivientes de la violencia basada en el género, a quienes también se remite a la policía y a refugios.
"En Bamyan, las causas más comunes de la violencia de género son la pobreza, la creencia tradicional de que las mujeres están subordinadas a los hombres, y el bajo grado de conciencia de la comunidad sobre el tema. La violencia psicológica y física, así como el matrimonio forzado, son muy elevados", explica Shakila Paiman, encargada del centro.
El centro, que recibe el apoyo de la República de Corea, ha ayudado a más de 3000 sobrevivientes desde su apertura en 2014. Además de ayudar a sobrevivientes, trabaja con la comunidad para abordar algunas de las causas fundamentales de la violencia.
"El centro de protección de la familia facilita el diálogo con los ancianos de la comunidad y la sociedad civil para ayudar a aumentar la conciencia sobre la violencia de género, a fin de ayudar a empoderar a las mujeres", indicó la Sra. Paiman.
"Poner fin a la violencia sexual y de género es nuestra responsabilidad colectiva", enfatizó la Dra. Kanem tras la visita. "No sólo afecta la dignidad, la salud y el bienestar de las mujeres, sino que además les impide una dinámica participación en la vida de su comunidad y bloquea sus contribuciones a la paz".
Satisfacer las necesidades de las sobrevivientes no es suficiente, agregó. Esencialmente, las mujeres y las niñas necesitan igualdad. "Si nos mantenemos unidas en nuestra búsqueda de la igualdad de género, los derechos humanos y la justicia, podremos prevenir este flagelo una persona, una comunidad, un país a la vez".
En todo Afganistán, el UNFPA opera 26 centros de protección de la familia en 22 provincias, y se han previsto centros adicionales.
Las dirigentes también visitaron el hospital donde está alojado el centro de protección de la familia.
Las mujeres de la provincia tienen profundas necesidades insatisfechas de atención de la salud reproductiva; aproximadamente la mitad da a luz en el hogar sin la asistencia de una partera calificada.
Para ampliar el acceso a salud reproductiva vital en Afganistán, el UNFPA apoya más de 100 "casas de salud de la familia", que proporcionan servicios de salud reproductiva, materna e infantil a alrededor de 300 000 personas en regiones insuficientemente atendidas.
Las casas de salud de la familia también ayudan a las mujeres a defender sus propias necesidades de salud. "El centro de protección de la familia y las casas de salud de la familia, financiados por el UNFPA, ayudan a las mujeres a involucrarse más en la toma de decisiones, empoderándolas así para la vida cotidiana", manifestó Mohammad Tahir Zohair, Gobernador de la provincia de Bamyan.
Aunque la misión destacó los importantes desafíos que enfrentan las mujeres y las niñas, la Dra. Kanem refirió haberse sentido conmovida por la fuerza de aquellas con las que se reunió.
"A pesar de los tremendos sufrimientos, la resistencia de las mujeres y niñas que conocí en esta visita me dio esperanzas respecto del futuro de Afganistán", concluyó.